Dios restaura nuestras vidas
- 25 oct 2015
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Dios restaura
2 Samuel 4:4. Esta es la historia de Mefi-boset, el hijo único de Jonatán y nieto del rey Saúl, quien ya adulto, vivía en Lo-debar, cuyo significado es lugar de olvido. Y es así como se sentía este hombre, de pequeño perdió en un mismo día a su padre, a su abuelo y su herencia; además una persona cercana, por ayudarlo, lo lisió para siempre en un infortunado accidente.
2 Samuel 9:1-12. En determinado momento, el rey David se acuerda de la amistad que tuvo con su amigo Jonatán y que tenía una deuda con él y su casa. Envía a buscar a algún pariente vivo de Jonatán y encuentra a Mefi-boset. Así mismo, el Rey de los Cielos, se acuerda de nosotros cuando
estamos en angustia y nos sentimos olvidados.
Muchos de nosotros, al igual que Mefi-boset, hemos pasado por circunstancias difíciles que nos han marcado de por vida, y nos mantienen en un lugar de dolor, temor, tristeza y frustración, sintiendo que la vida ha sido injusta; pero, al igual que él, en cierto momento, el rey nos manda a llamar y todo cambia.
2 Samuel 9:7. A veces nos acercarnos a Dios con temor, vergüenza y recelo, por causa de nuestras circunstancias, esperando solo su piedad, porque no tenemos una correcta perspectiva de Él.
Pero, como el rey en esta historia, Dios tiene mucho más para nosotros: quiere llenarnos de su misericordia,quiere devolvernos lo que perdimos y hacernos sentar en su mesa.
2 Samuel 9:8. La primera reacción de Mefi-bioset fue sentirse indigno de lo que se le ofreció, pues su autoestima era muy baja, y así nos vemos muchas veces delante de Dios; pero no somos cualquiera a sus ojos, por eso nos llama a palacio.
2 Samuel 9:9-12. Mefi-boset pasó de tener muy poco en su vida, a tenerlo todo: su familia nunca más tuvo hambre, lo vistieron con buena ropa, tuvo sirvientes y tierras. Este es el deseo de Dios, no quiere simplemente darnos lo que perdimos, sino lo mejor para nuestras vidas, porque somos sus hijos.
Joel 2:25. Podemos lamentarnos por el tiempo y las oportunidades perdidas en nuestra vida, pero Dios nos promete que nos va a restituir todo y nos saciará de bendiciones. Él quiere que podamos decir:
“He vivido una buena vida”, “me alegra que Dios llegara a mi camino y haya puesto sus ojos en mi”. Él se glorificará en nuestras vidas a pesar de lo que ocurrido. Soltemos el luto, la tristeza, la amargura, y recibamos todo lo que el Señor nos quiere dar . Zacarías 9:12.














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