Un nuevo tiempo
- 14 oct 2015
- 2 Min. de lectura
Josué 14:6-14. Dios nos llama a tener un espíritu diferente, así como Caleb. En este momento de su vida, ya era un hombre anciano, pero se había mantenido firme en la promesa de Dios. Él y Josué vieron a muchos rendirse, caer, desfallecer, pero ellos no. Caleb tenía ya 85 años, y mientras otros pensarían en jubilarse y descansar a esa edad, encontramos en él a alguien que todavía tiene un sueño por alcanzar, que no cree que su tiempo ha terminado.
A sus 85 años, Caleb tenía unos de los espíritus más juveniles en toda la Biblia, pues un espíritu joven no tiene nada que ver con la edad, sino con la condición de nuestro corazón. Caleb no estaba listo para retirarse, sino para continuar sirviendo a los propósitos de Dios. Debemos tener un espíritu diferente, que nos hace creerle a Dios sin importar la edad que tengamos. Por eso es importante que las generaciones trabajen juntas para cambiar este mundo.
Nuestros mejores años están por venir, es nuevo tiempo para nuestra vida, para nuestras familias, para nuestra iglesia. Si queremos mantener nuestra juventud llena de fuerza y energía, podemos aprender varias cosas de Caleb:
1. Caleb tenía visión. Necesitamos una palabra de parte de Dios, una visión que será el ancla de
nuestra vida. Alguien sin visión empieza a relajarse poco a poco y a perder las ganas de continuar y
emprender proyectos. Él recordó y creyó en la promesa que Dios le había dado a través de Moisés.
El Señor es fiel y justo para hacernos llegar a la tierra prometida.
2. Caleb fue fiel a Dios. Él le sirvió con todo su corazón siempre, a pesar que muchos se desanimaron y renunciaron en el camino.
3. Caleb se veía y hablaba diferente. Si queremos un corazón transformado, debemos cambiar
nuestro lenguaje y la forma de vernos a nosotros mismos. Hay muchos que se ven como saltamontes ante las dificultades y desfallecen. Hablemos palabras positivas. Salmos 7 1:8.
4. Caleb tuvo la misma fuerza al final de su vida que en su juventud. Dios va a llenarnos de una fuerza que jamás hubiéramos imaginado, porque le creemos a Dios.
5. Caleb habló su promesa, hizo una confesión de fe.
Tenemos que revisar los signos de envejecimiento espiritual en nuestra vida: cuando empezamos a
alivianarnos y no somos tan fuertes y constantes para orar por las mañanas, cuando dejamos de leer la Biblia como antes. Esto es lo que el enemigo quiere para nosotros, pero Dios quiere que seamos gente con un espíritu diferente.
Proverbios 4:23. Guardar el corazón es la receta bíblica de una larga vida. Vamos a tener más energía y vitalidad cuando nos libramos de cargas y pesos como el resentimiento, el pecado, pensamientos incorrectos y preocupaciones. Isaías 40:31.
Viene un nuevo tiempo, y debemos sonreírle, pues Dios está restaurando el gozo en nuestro corazón. Él siempre verá lo mejor de nosotros, aun cuando nadie más lo haga.













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